Ayer fuimos a Caruso y quedamos gratamente sorprendidos, es un restaurant pequeño, ubicado en una de las subidas tradicionales del sector bohemio de Valparaíso. La ambientación es muy sencilla, tienen pocas mesas y la cocina está a la vista de los comensales, tan cerca que puedes pedirle directamente la receta al chef, ayer la mesa de a lado recibió de puño y letra del chef la receta del tártaro.
Pedimos calugas de pescado para compartir, viene con ensalada a la chilena, muy ricas y es una buena porción. De fondo comimos pescado a la lata y chupe de jaibas, muy bien preparado y contundente.
Punto aparte la atención, muy buena y acogedora, el garzón que nos atendió se tomó todo el tiempo del mundo para explicarnos los platos y en una onda muy relajada.
Definitivamente volveremos y lo recomendamos.