Carolina (Principiante) 23 de Enero de 2012
Es primera vez que voy, y me encantó el lugar, sentir que estabas en el campo, pero en medio de la ciudad, lo recomiendo de todas maneras,sobre todo estar en la pergola, lugar fresco, mirando el entorno,disfrunando de un borgoña, la comida exquisita, sobre todo las carnes y pescados, y que mas decir los postres. Muy a la chilena.
Fuimos una vez hace un par de meses y la experiencia fue bien buena, partiendo con un 'Perez Rosales', aperitivo de champaña con enguinda'o, bien weno. Cocina chilena muy bien preparada, el wen pan, pebre y sopaipas, me gustó. El cebiche de salmón también estaba muy bueno.
Definitivamente los recomiendo, he ido dos veces y ambas han sido una buena experiencia.
Para comenzar el lugar es precioso; un jardín gigante y una casa campestre muy bien mantenida y decorada.
Lo que mas me gusto es que no es el típico restaurante especializado en comida chilena en donde solo encuentras lo típico, ya que cuentan con gran variedad de platos (carnes, pescados y mariscos) y unos deliciosos postres muy novedosos; recomiendo los huesillos con helado de mote.